
Las personas que algún día amamos, lo mismo que los objetos, son valiosas en sí mismas al margen de que ya no lo sean para nosotras/os en la actualidad.
Y ese valor puede ser apreciado por otra persona. Esa persona o esa relación que sentimos que no nos conviene, no nos hace feliz o nos lastima, puede ser interesante, satisfactoria o conveniente para otra persona.
Hay que dejar partir aquello que no nos va bien y abrirse a nuevas posibilidades satisfactorias.
El primer paso para iniciar una despedida es que realmente deseemos despedirnos.
Pero una cosa es lo que deseamos conscientemente , lo que se dice o el pedir ayuda, y otra muy distinta lo que deseamos inconscientemente, las resistencias que tenemos a cancelar esa historia de nuestra vida, a despedirnos realmente, lo que hacemos para recuperar lo perdido.
Y ese valor puede ser apreciado por otra persona. Esa persona o esa relación que sentimos que no nos conviene, no nos hace feliz o nos lastima, puede ser interesante, satisfactoria o conveniente para otra persona.
Hay que dejar partir aquello que no nos va bien y abrirse a nuevas posibilidades satisfactorias.
El primer paso para iniciar una despedida es que realmente deseemos despedirnos.
Pero una cosa es lo que deseamos conscientemente , lo que se dice o el pedir ayuda, y otra muy distinta lo que deseamos inconscientemente, las resistencias que tenemos a cancelar esa historia de nuestra vida, a despedirnos realmente, lo que hacemos para recuperar lo perdido.
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